20 sept. 2012

Hermoso Plaja, José


JOSÉ HERMOSO PLAJA

 

Nació en el pueblo gerundense de Palamós el 28 de abril de 1889 y falleció en la cercana localidad de Palafrugell en marzo de 1982; nadie diría que entre tanto recorrió medio mundo. Su padre, además de otros oficios, tenía una pequeña librería y le transmitió el amor a los libros que siempre tuvo. Era, además, masón y hombre de ideas progresistas, y también la transmitió sus inquietudes sociales: Hermoso Plaja siempre recordó con emoción que un año su regalo de Reyes fue una edición de Germinal, de Zola. Su iniciación política, aún en la primera adolescencia, vino marcada por el republicanismo federal de su padre, que por un tiempo adoptó como propio, y por los ecos del proceso de Montjuich.

Empezó a trabajar de camarero en una sociedad recreativa de Palamós en la que su padre estaba contratado como conserje. Luego fue repartidor de la prensa que distribuía la librería familiar y, a temporadas, obrero en alguna fábrica corchotaponera. Empleos ocasionales que despertaron su interés por el sindicalismo y asentaron su adhesión al anarquismo. Se inició en la lucha social en Palamós como reflejo de la huelga de 1902 y de la Semana Trágica de 1909 de Barcelona.

En su ciudad natal entró en contacto con el mundo de la imprenta, tan próximo al del libro y el periódico en el que se había criado. Y aunque no hizo un aprendizaje formal ni trabajó en un establecimiento tipográfico, cuando en 1910 se trasladó a Barcelona encontró en una imprenta su primer empleo en la capital catalana, período de formación profesional que se vio truncado por el Servicio Militar primero en Tarragona, donde conoció a Carmen Paredes que fue su compañera, y luego en Melilla.

Al terminar su servicio en el ejército, en 1912, regresó a Tarragona y contrajo matrimonio civil con Carmen, trabajando en el negocio de su suegro: la cantina del cuartel militar; terrible paradoja para un anarquista de ética tan firme. Pero nada desvió a Hermoso Plaja y a su compañera del compromiso militante. En el agitado ambiente de aquel tiempo, que desembocó en la Huelga General de 1917, Hermoso Plaja recorrió los pueblos de la provincia de Tarragona difundiendo la idea y organizando grupos y sindicatos. En 1918 publicó en Tarragona el periódico Acracia con Felipe Aláiz y en 1919 salió Fructidor, portavoz de la CNT de las comarcas tarraconenses. Poco después, se abrió la Imprenta Gutenberg, de la que fue regente; un taller tipográfico vinculado a la organización anarcosindicalista en la que se tiraba propaganda y publicaciones libertarias, tanto legales como clandestinas.

En 1921 fue desterrado a Bot, en la comarca de las Tierras Altas, y su labor estuvo en peligro a causa de la represión policial y patronal, por lo que al volver a Tarragona, en 1922, optó por una labor editorial personal, identificada pero no dependiente de la CNT. No por eso se alejó del sindicato, y así cuando entre marzo y septiembre de 1923 se pudo volver a editar Solidaridad Obrera en Barcelona él fue uno de sus directores.

Trasladado a la ciudad condal, llegó a tiempo de ver nacer a la Dictadura militar que ilegalizó la CNT. En Barcelona, Hermoso Plaja fundó nuevas editoriales, Vértice y Crisol, y abrió un taller tipográfico; al mismo tiempo se mantuvo activo en la lucha clandestina. La llegada de la República trajo la tranquilidad familiar y la expansión editorial para Hermoso Plaja. Durante la Guerra Civil, la editorial puso a disposición de la causa todo su fondo bibliográfico y todo su capital, merma personal que no impidió la derrota militar. En 1939 la familia abandonó Barcelona y marchó a un largo exilio.

Se mantuvo fiel a la ortodoxia anarcosindicalista y en una charla a las Juventudes Libertarias en México, publicada en 1948, advirtió a la nueva generación: “acordaos de los resultados obtenidos de unos cuantos suficientes mesías que se llamaron Liarte, Aliaga y otros que nos salieron ranas”. En el fraccionado exilio libertario en México, se alineó con el grupo editor de Tierra y Libertad, y desde 1945 le encontramos participando en distintas actividades. También escribió en periódicos del exilio como Ruta, de las Juventudes Libertarias, Simiente libertaria, de Caracas…

Durante su exilio mexicano decidió acumular la memoria libresca y periodística del anarquismo hispano; en su casa había libros hasta en el baño. Eso sí, meticulosamente guardados y ordenados, pues Hermoso y Carmen querían estar preparados para regresar a España en cuanto cayese el régimen franquista, por lo que guardaban siempre embalada su biblioteca: cuando pudo retornar a la Península fueron necesarios tres camiones para sacar este tesoro bibliográfico de su domicilio en la Calzada de Tlalpan.

Al llegar a España, en el verano de 1977, se estableció en Palafrugell y desde ese rincón peninsular observó como espectador los primeros años de la Transición, tiempo de florecimiento y crisis para la CNT. Su legado bibliográfico quedó en la Biblioteca Arús.

 

Fuentes:

SANZ, Carles. La CNT en pie. Barcelona. Ediciones Anomia. 2010.

SORIANO JIMÉNEZ, Ignacio. Hermoso Plaja Saló y Carmen Paredes Sans. El anarquismo silencioso. Tesis Doctoral. Universidad de Salamanca, 2002.

JPC

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