20 sept. 2012

Hidalgo de Cisneros López-Montenegro, Ignacio


IGNACIO HIDALGO DE CISNEROS Y LÓPEZ-MONTENEGRO

 

Nació el 11 de julio de 1984 en Vitoria, hijo de una familia de carlista y descendiente del último virrey de España en Argentina, Baltasar Hidalgo de Cisneros. Ingresó en la Academia de Intendencia Militar en Ávila, con la intención de seguir cursos como aviador. A finales de 1919, cursa los estudios de piloto militar que se desarrollaban en el aeródromo de Cuatro Vientos.

Tras el desastre de Annual es destinado como piloto a Melilla, donde se le asignan operaciones de bombardeo sobre zocos y poblados, participando en las operaciones previas a la toma de Alhucemas en Tetuán.

En su destino como segundo jefe de la escuela de vuelos de Alcalá, comienzan sus contactos con los aviadores republicanos como los comandantes de Aviación Luis Riaño y Ángel Pastor. Sin embargo, sus contactos previos con el mundo de la política habían sido prácticamente nulos cuando se vio involucrado en la intentona republicana de diciembre de 1930. Su entrevista con Felipe Díaz Sandino, y posteriormente con Miguel Maura y Ramón Franco, le permitieron conocer los entresijos de la sublevación. Asignado al levantamiento en Cuatro Vientos, fue el encargado de lanzar sobre las estaciones del Norte y del Mediodía la señal para detener el tráfico ferroviario, como pistoletazo para el comienzo de la huelga general. Tras el fracaso de la rebelión, se instaló París, donde conoció a uno de los personajes que tendría más trascendencia política en la primera parte de su vida: Indalecio Prieto.

Con la noticia del triunfo republicano en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, vuelve a España como segundo jefe de la Escuela de Aviación de Alcalá y primer jefe unos meses después. Su compromiso con la República se hace progresivamente más sólido, colaborando decididamente en el proyecto de reforma militar de Azaña y en la defensa de la República en momentos graves como la rebelión de Sanjurjo de 1932.

Tras la aprobación de la ley del divorcio, protagoniza uno de los escándalos más sonados dentro de la alta sociedad con su matrimonio con la nieta de Antonio Maura, Constancia de la Mora Maura, recientemente divorciada, en uno de los primeros matrimonios civiles realizados en España.

En 1933 es destinado como agregado de Aviación por el Gobierno republicano a Roma y Berlín. Tras la revolución de 1934 sin permiso del Gobierno español y consiguió sacar del país a Indalecio Prieto, con quien sostenía una gran amistad. La dimisión que presentó inmediatamente después en su puesto como agregado de Aviación no le fue concedida hasta septiembre de 1935.

Fue destinado a diversos puestos en España y comenzó su trabajo en la Unión Militar de Republicanos Antifascistas (UMRA), organización que trataba de contrarrestar la influencia de la Unión Militar Española (UME), de tendencias fuertemente antirrepublicanas.

Con el triunfo electoral del Frente Popular, el nuevo jefe de Aeronáutica, Núñez del Prado, le encargó junto a Luis Riaño un plan para “republicanizar” la Aviación, ante el peligro de proliferación de elementos reaccionarios en un Arma tradicionalmente ligada a la República.

Durante la primavera de 1936, trabajó de una forma sistemática para tratar de evitar el desarrollo de una conspiración que los miembros de la UMRA tenían fehacientemente contrastada. Santiago Casares Quiroga, al ser nombrado presidente del Gobierno y ministro de la Guerra, le designó como ayudante personal, por sugerencia de Prieto. Como el resto de los miembros de la UMRA, trató de suscitar una reacción más enérgica del Gobierno, ante el evidente desarrollo de la conspiración, que no consiguió lograr. Sin embargo, su papel junto al jefe de Aeronáutica, Núñez del Prado, venciendo la resistencia de Casares Quiroga fue muy importante en la preparación de un plan que permitió que, tras el estallido de la Guerra Civil, la Aviación se mantuviera leal a la República. Desbarataron planes, destituyeron a jefes, montaron numerosos servicios de vigilancia y trasladaron el material que los reaccionarios estaban almacenando en Alcalá de Henares al aeródromo de Getafe. Gracias a la actuación destacada de ambos después de la sublevación, un porcentaje mayoritario de la Aviación quedó en manos gubernamentales. Tras el asesinato de Núñez del Prado, Hidalgo de Cisneros se encarga de la Aviación en el territorio de Madrid, hasta que Indalecio Prieto es nombrado ministro de Aviación en el Gobierno de Largo Caballero e inmediatamente le designa jefe de las Fuerzas Aéreas de la República.

En noviembre de 1936, en estrecha relación con la marcha de la guerra y la influencia de los partidos sobre ella, decide ingresar en el Partido Comunista, decisión que no fue bien acogida por Indalecio Prieto. Su trabajo en Aviación fue muy destacado: recepcionó y preparó los aviones soviéticos, organizó cursos de pilotos en la Unión Soviética, dirigió la actuación de la Aviación en la batalla del Jarama y dirigió las operaciones militares en Aeronáutica para vencer la resistencia faísta en mayo de 1937 en Cataluña.

Problemas de salud le llevaron a la Unión Soviética en 1937, donde se recuperó de un problema cardíaco. Meses después, ya bajo el Gobierno de Negrín, fue nuevamente enviado a Moscú, esta vez para negociar el envío de material de guerra soviético a España, para lo cual se entrevistó como el ministro de Defensa, mariscal Vorochílov, y con  Molotov y Stalin, consiguiendo un empréstito y el compromiso de un material que nunca llegó a España, retenido por Francia.

Ignacio Hidalgo de Cisneros salió de España tras el golpe de Casado, desde el aeródromo de Elda, en Dirección a Toulouse. Residió en Francia unos meses, hasta que tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, se traslado a la URSS en septiembre de 1939, realizando trabajos de técnica aeronáutica. Terminada la guerra, se trasladó a México.

En México vivió una temporada con su esposa, Constancia de la Mora, de la que se separó antes de que falleciera en un accidente de tráfico en Guatemala en 1950. Sin posibilidad de desempeñar nada parecido a su profesión en el país centroamericano, Ignacio se dedicó a actividades comerciales como la gerencia de una marca de whisky,  manteniendo una asidua relación con personajes como Wenceslao Roces e Ignacio Mantecón y Pablo Neruda que residía entonces en México. Relacionado con algunos intelectuales americanos, estuvo a punto de ver una versión cinematográfica de la autobiografía que Constancia de la Mora escribió bajo el título de Doble esplendor, proyecto que no llegó a materializarse por el desarrollo de la “Caza de brujas” en Estados Unidos. En México su situación económica fue precaria, pero no aceptó los ofrecimientos que le realizaron en Estados Unidos, continuando con una militancia comunista que cada vez le resultaba más penosa en un país donde los exiliados españoles mantenían enconados enfrentamientos dialécticos en torno a la legitimidad del negrinismo.

Tras un breve paso por Francia y Polonia, en 1951, y varios países de Europa, finalmente se instala en Bucarest, donde se publica la primera edición de su libro autobiográfico Cambio de rumbo. Su participación en Radio España Independiente había comenzado en 1951, pero su protagonismo en la Pirenaica se vio acrecentado con la emisión entre 1962 y 1965 de unas charlas militares que se publicaron posteriormente bajo el título de Ejército y pueblo.

Ésta fue, prácticamente, su última colaboración política antes de su fallecimiento, el 9 de febrero de 1966, en Bucarest. En 1994, sus restos mortales fueron repatriados por sus familiares al panteón familiar en Vitoria.
 
MA

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