26 sept. 2012

Martínez Barrio, Diego

DIEGO MARTÍNEZ BARRIO

 

Nació en Sevilla, el 25 de noviembre de 1993, en el seno de una familia humilde. Comenzó su trayectoria laboral como tipógrafo, lo que le permitió iniciar precoces contactos con el mundo de la prensa, fundamentalmente a través de la revista Vida Nueva. Pronto fundaría el periódico Pueblo en Sevilla.

Ingresó en la Juventud Republicana de Sevilla en 1904 y se afilió al Partido Radical en 1905, dedicándose a extender la militancia al Partido Radical mediante campañas de proselitismo por toda Andalucía. En 1910 fue elegido concejal en Sevilla.

Ingresó en su juventud en la Masonería, donde llegaría a alcanzar el grado de Gran Maestre del Gran Oriente Español.

En 1923 se presentó como candidato a diputado y, a pesar de ser elegido, la Junta del Censo y el Tribunal Supremo anularon su designación, pero su carrera política seguiría en un ritmo ascendente con su elección como presidente del Partido Republicano Radical de la provincia de Sevilla.

En 1930, como consecuencia de su implicación en el proyecto republicano, asumió responsabilidades en el Comité Revolucionario surgido del Pacto de San Sebastián. Tras el fracaso de la intentona revolucionaria de diciembre de 1930, se exilió en París, con otros miembros del comité, ciudad donde residía cuando se conoció la proclamación de la República en España. El 15 de abril, regresó a España junto con Marcelino Domingo, Indalecio Prieto y Nicolau d’Olwer, incorporándose al Gobierno provisional de la República como ministro de Comunicaciones y como jefe de la minoría radical en el Congreso.

En septiembre de 1933, tras la dimisión de Azaña, ocupa el puesto de ministro de la Gobernación en el gobierno de Alejandro Lerroux, encargándole la Presidencia del Gobierno en octubre de 1933, con la idea de realizar la convocatoria a Cortes Generales. Martínez Barrio se ocupó de la convocatoria de las elecciones del 4 de noviembre, que han sido consideradas como un proceso electoral absolutamente transparente. Como consecuencia del resultado en las urnas, Lerroux se convierte nuevamente en presidente del Gobierno, nombrando a Diego Martínez Barrio ministro de la Guerra.

En sus nuevas atribuciones empiezan a surgir profundas diferencias entre Diego Martínez Barrio y Lerroux, debido a la tarea de gobierno de éste que, apoyado en la mayoría de derechas, comenzó a efectuar un desmontaje de la obra legislativa de las Cortes Constituyentes. Sin embargo, las diferencias más profundas no eran doctrinales, sino centradas en la relación que el Gobierno debía establecer con la CEDA y su repercusión en las tareas de gobierno. Como consecuencia del progresivo distanciamiento, el 2 de abril de 1934 fundó el Partido Radical Demócrata, que tuvo su discurso de presentación el 17 de junio de 1934 en el Teatro Victoria, con el apoyo de varios políticos y diputados del Partido Radical y de otros partidos, incluido el primer alcalde del Madrid republicano. Meses antes había cesado en el Gobierno de Alejandro Lerroux. Y en octubre sería acusado de haber participado en la rebelión en Barcelona, motivo por el cual no fue detenido, pero sí sometido a vigilancia policial.

El Partido Radical Demócrata se fusionó con el Partido Radical Socialista, presidido por Gordón Ordás, para crear Unión Republicana el 30 de septiembre de 1934. En 1935 apoyó la estrategia de unión entre los partidos de centro e izquierda que daría lugar al nacimiento del Frente Popular.

Fue elegido diputado por Madrid en las elecciones de febrero de 1936 que dieron la victoria al Frente Popular y el 16 de marzo fue elegido presidente interino del Congreso de los Diputados, confirmando su cargo por elección el 3 de abril, en que fue ratificado por práctica unanimidad. Continuó en el desempeño de ese puesto hasta el final de la guerra civil, aunque fue elegido brevemente presidente interino de la República desde el momento de la destitución de Alcalá Zamora hasta la elección de Manuel Azaña (7 de abril-10 de mayo de 1936).

En la noche del 18 de julio, Azaña le encargó la formación de un gobierno de conciliación que, tras la dimisión del presidido por Casares Quiroga, hiciera las gestiones necesarias para frenar el golpe de Estado que se había puesto en marcha. Apoyado directamente por Izquierda Republicana y el Partido Nacional Republicano de Sánchez Román, contó con la aquiescencia –no colaboradora- del Partido Socialista. Según la versión sostenida en sus propias memorias, Diego Martínez Barrio se puso en contacto con todos los jefes militares y, entre ellos, con el general Mola quien le ratificó su compromiso inamovible con el general Franco y con la sublevación, versión que contradicen algunas otras fuentes historiográficas que sostienen –sin pruebas históricas suficientes- que Diego Martínez Barrio ofreció al general Mola una cartera en el nuevo gobierno con la venia de Manuel Azaña. Lo cierto es que intentó formar un gobierno con miembros del Partido Nacional Republicano, Izquierda Republicana, Unión Republicana y Esquerra Republicana, con José Miaja en la cartera de Guerra. Las protestas populares que se materializaron en una masiva manifestación en contra de su gobierno en el amanecer del día 19 de julio, le llevaron a dimitir sin haber tomado posesión efectiva de su puesto, aunque no abandonó el Palacio Nacional, hasta que la crisis gubernamental se cerró con la conformación del Gobierno de José Giral.

Durante toda la contienda, continuó ejerciendo su cargo como presidente del Congreso de los Diputados. El 1 de febrero de 1939 presidió la última reunión de las Cortes en territorio nacional, en Figueras, con la ausencia del presidente Manuel Azaña. En ese momento sostuvo serias discrepancias con la actitud del jefe del Gabinete, Juan Negrín, hacia el presidente de la República que Martínez Barrio consideró vejatoria.

Con la dimisión del presidente de la República, el 3 de marzo de 1939, la Diputación Permanente de las Cortes en París acordó nombrar a Martínez Barrio presidente interino de la República, pero el golpe del coronel Casado y la imposibilidad de volver a España hizo definitivamente inviable su aceptación a la Presidencia de la República.

Desde Francia, embarcó hacia Cuba el 16 de mayo de 1939, donde estuvo una temporada, instalándose después en México. Rápidamente se integró en las instituciones españolas en México, como el Centro Español en México.

Desde su llegada a ese país trabajó para la creación de Acción Republicana Española (ARE), que se convirtió en la primera asociación de partidos republicanos organizada en México tras el final de la guerra civil. Diego Martínez Barrio intentó incluir al espectro más amplio posible de los partidos republicanos, aunque su núcleo fundacional reunía esencialmente a Izquierda Republicana y Unión Republicana. Tenía delegaciones en toda América Latina, Europa y Filipinas. Alcanzó su máximo apogeo y actividad en el periodo comprendido entre finales de 1940 y finales de 1943, dos años en los que sus manifiestos, convocatorias y actividades antifascistas y en favor de las democracias tuvieron repercusión en los medios políticos americanos. Su desaparición en 1944 tuvo su causa fundamental en la aparición de otro organismo destinado a liderar la reconstrucción de las instituciones republicanas en el exilio, la Junta Española de Liberación (JEL) ampliando el consenso antifranquista al Partido Socialista Obrero Español. El 25 de noviembre de 1943 fue nombrado presidente de la Junta Española de Liberación y comenzó a trabajar en la creación del Gobierno y las Cortes de la República en el exilio. Tras el éxito de las gestiones de la Junta de Liberación Española en la Conferencia fundacional de la ONU en San Francisco, se produce la reunión de diputados convocada por Martínez Barrio. En su calidad de presidente de las Cortes, el 17 de agosto de 1945 se hace cargo de la Presidencia de la República en el exilio, y como consecuencia se traslada a París en marzo de 1946.

Ejerció el cargo de presidente de la República hasta su fallecimiento, cargo en el que tuvo ocasión de nombrar jefes de gobierno a José Giral, Rodolfo Llopis, Álvaro de Albornoz, Félix Gordón Ordás y Emilio Herrera Linares. Murió el París, el 1 de enero de 1962.

MA

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