26 sept. 2012

Muñoz, Máximo


MÁXIMO MUÑOZ

   Máximo Muñoz vio la luz en el pequeño pueblo de Conquista, perteneciente a la comarca cordobesa de Pozoblanco, el 18 de noviembre de 1908. Estudiante vocacional, Máximo se trasladó a Sevilla para cursar las carreras de Medicina y Perito Industrial, aunque al final terminó las de Aparejador y Perito Mecánico.

   En la Universidad sevillana contrajo amistad con profesores y estudiantes de izquierda, lo que le llevó a afiliarse al Partido Socialista al final de la dictadura de Primo de Rivera atraído por la personalidad de Indalecio Prieto. De vuelta a Córdoba, Muñoz ocupó varios cargos en la agrupación local del partido, polemizando agriamente con el sector caballerista del mismo que quería a toda costa romper la alianza con los republicanos o imponer un programa más obrerista. Al conocerse la sedición militar en la Península y el avance del ejército reaccionario, Máximo Muñoz, que estaba enterado de la terrible represión que habían sufrido los pueblos conquistados, huyó de Córdoba integrándose en el IX Cuerpo del Ejército republicano que intervino en los frentes de Extremadura, Granada y Jaén, llegando a ocupar el cargo de Comisario político. Por órdenes del Gobierno republicano, se encargó de parlamentar con los sediciosos que estaban atrincherados en el Santuario de la Virgen de la Cabeza, sin obtener resultados pese a la generosa oferta que les hizo que incluía el compromiso de que no habría represalias de ningún tipo.

   Ascendido a comandante, participó en la defensa de Cataluña en el X Cuerpo del Ejército republicano. Al desmoronarse el frente catalán, Muñoz pasó a Francia dónde luchó contra los nazis hasta que en 1941 pudo embarcar para Cuba, recalando finalmente en México. Máximo Muñoz fue siempre un fiel seguidor de Prieto, por ello en la capital mexicana fue uno de sus hombres de confianza en la Delegación de la JARE, manteniéndose durante muchos años al lado del líder socialista.

   En 1942 fundó junto a otros exiliados, la Casa de Andalucía en México. Posteriormente, en 1949 fue uno de los promotores del Ateneo Español de México. En 1950, a raíz del fracaso de las negociaciones entre Prieto y los monárquicos y de la negativa del dirigente socialista a entregar al Gobierno Republicano en el exilio los justificantes de la JARE en su poder, Muñoz se distanció de Prieto siendo expulsado del partido en 1954 junto a un nutrido grupo de militantes críticos. Durante la década de los cincuenta escribió en los diarios mexicanos Excelsior y El Universal, denunciando reiteradamente la gestión que Prieto hizo de los fondos de la JARE al favorecer a sus incondicionales y dejar abandonados a otros muchos republicanos. Fue precisamente en esos años cuando escribió una especie de memorias compuestas por tres libros hoy agotados: Dos conductas: Indalecio Prieto y yo (México, 1952); Tragedias y derroteros de España (México, 1952), y Tres conductas: Indalecio Prieto, Trifón Gómez y yo (México, 1954).

   Aficionado a los toros desde joven, Máximo Muñoz recibió en su casa a cuantos toreros españoles llegaron a México, dando pruebas de un gusto taurino  cuanto menos ecléctico dada su querencia por Manolete y, sobre todo, por El Cordobés.

  Murió en México el 9 de diciembre de 1974, siendo enterrado en el Panteón Español de México, lugar negado en un primer momento a los exiliados republicanos.

 

 

Fuentes:

-Archivo Carlos Esplá. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

-Centro Documental de la Memoria Histórica. Salamanca.

-MUÑOZ, J. A.:"Moneda de tres caras". Córdoba, 2010.

-MUÑOZ, MÁXIMO: Dos conductas: Indalecio Prieto y yo. México, 1952.

 

PA

 

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